Monday, 22 August 2011

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Las sábanas huelen a obligación moral, las muerdo hasta que sangran saliva y calor. Esta noche soy un pájaro o un asesinato, lo mismo da. La mansedumbre de la moqueta (de hace veinte años) me recuerda mi condición terminable, esfumable. Me miro en el espejo y sólo veo un saco de genética, independencia y arbitrariedad. Estoy desparramada -no derramada, ni derruída- a causa de una evidente pérdida de márgenes que me convierten en circunstancial.

Quiero decir, que si me agarras soy sólo ropa, soy sólo carne y ojos. Y si me miras sólo soy furiosa o encantada de haberte conocido. Pero si me nombras soy tu boca y tu aliento, subiendo arriba, arriba, coherente y llena de vida.

M.

2 comments:

  1. Joder, M...
    Pones en palabras cosas que no sabía cómo explicar...

    Que te nombre; mil veces, mil vidas...

    Saludos,

    R

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  2. Me ha encantado! Real como la vida misma...
    ;)

    Un beso.

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