Monday, 8 August 2011

7.


Recorrimos kilómetros. Muchos. Siempre tratando de llegar a tiempo. Las cebras nos miraban sorprendidas mientras yo contaba pastillas y me daba cuenta de que nos faltaban treinta de Lumefantrine. A veces llegábamos y el cuerpo estaba aún caliente, rodeado de los restos de la lucha por vivir: zapatillas, fruta, un cuenco de arroz...

Otras veces éramos recibidos con alaridos de terror, tenían que reducir al paciente mientras yo me abría paso hacia su culo. Le pinchaba y salía corriendo a esconderse en un rincón , acurrucado y meciéndose con ojos de perro asustado. Le dejábamos en paz hasta que la medicación hacía efecto y contestaba con monosílabos a ciertas preguntas absurdas: "¿Te encuentras mejor?", "¿Te queda medicación?".

A la vuelta no hablábamos. Nunca. Pero más de una vez le miré de reojo y vi que sonreía. Y yo sonreía también. Nunca he sido tan feliz.

M.

1 comment:

  1. Querida Caperucita ( espero que roja):
    Después de la serie Africa para principiantes, que me ha dejado sin respiración, por los textos y por las fotos, espero que siga usted, al menos, bien de salud.
    Muchas gracias por mostrar lo que no queremos ver y hacerlo de forma tan poética .
    Un fuerte abrazo.

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