Friday, 12 August 2011

8.

-Ana miaka mingapi?- Ndungu me preguntaba la edad del niño que se nos acababa de morir para hacer el parte de defunción. Un puto año. Y yo no sentí nada.

Pensé en la madre, que no se había dado cuenta de que no le quedaba leche en el pecho. Miré al niño, quietecito, volviéndose hielo, y me avergocé de la leche que nunca falta en mi nevera de Madrid.

-¿Salimos a hablar con la madre?- le pregunté. -Ella ya lo sabe- me contestó, y al ver el interrogante en mis ojos prosiguió -el niño ya no llora.

Y yo no sentí nada.

4 comments:

  1. Cuentan los que se han enfrentado a los más diversos horrores de la guerra, que tener que "trabajar" viéndolos crea una mirada "profesional" en el que el sufrimiento se amortigua, imprescindible para poder seguir, volver y contarlo, contárnoslo.

    Tu guerra es otra, pero es una guerra.

    No es insensibilidad ese "no sentí nada"; es lo que debe ser: protección para dar voz a los que no la tienen, para recordarnos (a los que cómodamente vivimos en nuestras pequeñas, facilonas e incluso vácuas Arcadias) que existe un dolor y necesidad tan grande que haga que una madre se alivie por que su hijo ya no sufra, ya no llore.

    Somos nosotros, los que nunca nos hemos enfrentado a lo que tu, a quienes nos tiene que avergonzar tener leche en la nevera. Tu no, M, tu no.

    Tu has estado ahí, haciendo todo lo que has podido.

    Teniendo tiempo, incluso, para hacernos vivir la especial belleza de África. Con tu exquisita sensibilidad.

    Un abrazo, y disculpa el "manifiesto".

    R

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  2. Joder, R, me has dejado con un nudo en la garganta, gracias por mirarme de esa forma tan amable. En serio, ójala tuvieras blog, me encantaría poder leerte...

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  3. brutal. la insensibilidad es la piel que necesitas para poder respirar. si queda aire aún.

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  4. uff...cuando te dan puñetazos en el mismo sitio llega un momento en que no sientes nada...

    muchos besos linda, eres valiente y admirable.

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