Tuesday, 9 August 2011

Historias del health center 1.


I

Llegó un hombre que se había tragado mil pastillas y algo más. Lavado de estómago, intentos por estibilizarle, lo de siempre. Incendio, batalla, victoria. Me voy a tomar un té. En el tearoom me informan de que tengo que ir con el paciente suicida en ambulancia al hospital de Thika.

II

Estoy en la ambulancia preguntándome cómo cojones me voy a ubicar ahí dentro con él. Suben la camilla y empiezan a anclarla. Axfixia, naufragio, violencia. El paciente saca un cuchillo del pantalón y se rebana la muñeca. Me quedo sin respiración. Pego un grito llamando a Ndungu. Bajamos la camilla y empieza la lucha. Nunca había visto tanta sangre. Siento que se va, que se va delante de su mujer y su hija. Y que no podemos hacer nada porque no podíamos ni siquiera imaginar que podría pasar algo así. -¡Por favor- grito- que se lleven a su familia fuera de aquí! Pero ya es tarde.

III

Muere. Ndungu me dice que si una persona se intenta suicidar dos veces en cuatro horas, lo mejor que le puede pasar es conseguirlo. Le dejamos tapado y salimos a lavarnos. Patrick me sigue hasta el servicio (que llamo así porque la palabra letrina me parece feísima). Me pregunta si necesito ayuda y le dejo entrar conmigo. Me ayuda a quitarme la sangre del pelo y del cuello, me reconfortan sus cuidados. Le digo que tengo glóbulos rojos hasta en las bragas, se ríe. Me deja sola intentando quitarme los restos que me han resbalado por el escote y me espera en la puerta con un té caliente. Depués se queda conmigo hasta que me llaman para poner unos puntos.

IV

Hace un día precioso, que ni la muerte (irreprochable ella) puede joder. No sé qué diablos me pasa, que tengo el pulso lleno de realidades concretas que me impiden dejar la vida para mañana.

M.


1 comment:

  1. El último párrafo, tras el relato, es magistral.
    El mundo sigue su curso, pese al horror. Así ha sido, desde Troya a los Balcanes, pasando por todas las épocas y continentes. Y mejor que así sea; para que, por lo menos, te quede el consuelo de la belleza, puedas describir el camino que recorres cada día dos veces; para que puedas relativizar y resistir.

    Gran trabajo, gran talento.

    Saludos,

    R

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