Friday, 19 August 2011

Historias del health center 2.

Estaba sola en consulta, era temprano y me moría de frío. Escuché una tos en la puerta, me asomé y vi los ojos de una mujer de edad incalculable (por lo ambigüa) que me miraban asustados. La ayudé a pasar y le indiqué que se sentara en una silla.

- Una maumivu yeyote? Ilianza lini?- mecánicamente le pregunté qué le ocurría mientras apuntaba su nombre en el resgistro. Empezó a hablarme en Kikuyu muy rápido, sólo podía entender que le dolía mucho algo, pero no el qué. Intenté que me lo dijera en swahili, pero ella sólo sabía su lengua, así que salí a buscar a Ndungu.

Le encontré en plena consulta. -Disculpa Ndungu- le interrumpí- hay una mujer kikuyu en la sala de inyecciones y sólo entiendo que algo le duele mucho. Me miró con tranquilidad antes de contestar. -Inyéctale calmante y enseguida voy- me dijo sonriendo.

Cuando entré, la mujer estaba muerta en la silla. Le tomé el pulso tres o cuatro veces para asegurarme, pero no había duda. Salí corriendo a la consulta de Ndungu y abrí la puerta sin llamar. -Se ha muerto- le dije. Él asintió sin levantar la mirada. -Medicinas que nos ahorramos- contestó antes de indicarme que le esperara en el Tearoom.


M.

3 comments:

  1. Para esa mujer érais Esperanza, por eso estaba allí. No haber llegado a tiempo (esa vez o tantas otras) no anula la Esperanza que habeis supuesto, que suponeis y que supondréis...

    Esas vidas (las recuperadas y las perdidas) esos nombres, esas historias del Health Center, están bordadas en tu memoria, en tus palabras. No se han ido al pozo del olvido.

    Eso es vencerle a la muerte por goleada. Que se joda.

    Saludos,

    R

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  2. Como siempre, R, mil gracias. Por todo ;)

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  3. demasiado tarde para vivir
    demasiado tarde para sentir

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