Wednesday, 16 November 2011

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Querido Waldo:

Qué pena. Se ha muerto aquel paciente sin ojo. Aquel al que le dijiste que cuando te fueras yo le cuidaría tanto como tú hiciste. En Madrid hace frío. He leído a Barthes y he subrayado frases que me gustaría leerte en voz alta. En español. Después me inventaría significados en inglés. He perdido el autobús esta mañana, y he llegado tarde a la universidad. La comida sabe a polvo, o a tierra, o a mierda. Alguien dice tierra y melancolía. Me río desesperadamente. Me hablas desde Nueva York. Me escribes cosas como que the structure of proteins is traditionally described in a hierarchy of four levels, y yo asiento en silencio. Tienes toda la razón del mundo. Sabes mucho de proteínas, Waldo, pero no tienes ni puta idea de que a veces bastaría con I love you, honey.

Me han contado que aquel paciente llevaba dos semanas sangrando por cada poro. Y seguía bebiendo el muy cabrón. Estabas en lo cierto: un Mac es mil veces mejor que un PC, es un lujazo abrir todo tipo de páginas porno sin que se vaya a la mierda el sistema. ¿Te acuerdas cuando aquella noche compartiste tus pastillas de vitaminas conmigo? Me dijiste que la vida era preciosa. ¡Ay, Waldo! Ahora debes estar con tu bata blanca. Las navidades se acercan, my love, y tú irás a patinar al Rockefeller Center, y después me escribirás que la vida es maravillosa, maravillosa, y que lo sería aún más si estuviera a tu lado.

Hoy te escribo, Waldo, para contarte que nuestro paciente ha muerto. Y ha muerto solo, como un puto perro, en el camino que tantas veces recorrimos tú y yo. En ese camino donde tantas veces dijimos que la vida era maravillosa. Escúchame Waldo, nadie le recordará, tenía vacío hasta en los testículos; jamás tuvo hijos. Mañana tengo ensayo con mis actrices. Se nos ha muerto. Aún no me lo creo. Se nos ha muerto y el mundo no ha temblado ni un poquito.

Te quiero Waldo. Tanto.

M.

2 comments:

  1. Joder. Eres muy intensa. Escribes genial..

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  2. El mundo está en tu alma y en la mía y en la de otros tantos. Y sí ha temblado, pese a la cotidiana lluvia, y a los buses que te dejan en tierra, a las frases vacías para pedir un café o a las llenas de sentimiento que interpretan las actrices.

    No sé q te dijo Waldo, ni lo que te diría de estar a su lado, ni lo q te dirá cuando, un día, le vuelvas a ver, pero sé qué quiero decirte yo: NO-TE-RINDAS.

    Por ellos, por sus nombres, por los que han muerto y por los que ayudaste a vivir.

    Y por tí misma, porque tu don, poder curar cuerpos y almas, debe salvarse de lo gris y absurdo de este mundo. Porque quiero que seas consciente de tu infinito poder luminoso.

    Escribiendo como lo haces. Implicándote con tus pacientes como lo haces.

    Asante sana,

    Me despediría con un beso, o quizá un abrazo,, pero prefiero inclinarme ante tu luz.

    R

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