Sunday, 27 November 2011

48

Es lógico:

Somos muy jóvenes.

Hemos cogido los suficientes aviones como para poder definir con exactitud el alivio que se siente al huir. Y al volver. Y al volver para saber que volveremos a huir.
Sabemos lo que es estar un sábado por la tarde a 16.000 km de casa.
Paseamos por ciudades grises riendo, llenos de júbilo, celebrando la vida, mirando a los ojos al mundo.
Somos rabiosos, y quebradizos, y lúcidos. A veces nos acordamos de la vida, y nos duele, pero enseguida fabricamos realidades paralelas y posibles. Posibles, porque somos muy jóvenes y sólo tenemos miedo a no abarcar. A no llegar.
Cuando miramos hacia abajo, vemos rutinas de dientes afilados. Si caemos la hostia será gloriosa, honey, será memorable. Casi puedo sentir cómo salpican nuestros veintipocos años al reventar contra el suelo.

M.

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