Sunday, 4 December 2011

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Construye un muro, dicen.

Be brave, dicen.

Sé fría, dicen.

La semana pasada leí cuatro libros, compré chocolate, preparé mi próximo viaje a Kenya...

... Y cogí el teléfono. Marqué ese número. Expliqué con voz fría que, la-men-tán-do-lo-mu-cho, sólo quedaba presupuesto para salvar a uno de los niños. Uno de tres.

¿A cuál de ellos?, preguntaron.

Bebí despacito mi té. Me puse un jersey. Salvé al pequeño. Al de 12 años. Condené a una muerte segura a los otros dos. De 14 y 18. (Oye, debéis perdonarme, no tenía más presupuesto.)

Sigo acumulando muertes, así, con una altiva normalidad. Sin despeinarme. Sin ponerme a sangrar como una cerda. Sin ponerme a llorar llamando a mi madre. Mira mamá, mira lo que hago en la vida. Yo quería jugar a salvar al mundo, no a ser un jodido dios sucio.

Y tú, que me ves manejar la puta bomba como si fuera un caramelo, sonríes y asumes que estoy bien. Sin sospechar siquiera que estoy aterrada. Sin imaginar que cada vez que hablas sobre lo orgullosos que estáis todos de mí, me vuelvo miserable, de tanta vergüenza.

(Que no llego. Que no abarco. Que hay más muerte que vida. Que por un logro hay cinco fracasos. Que por un paciente que sale adelante, cinco se van a la mierda.)

Entonces qué.

M.

6 comments:

  1. ¿Entonces qué?
    Pues por ejemplo: seguir dando los pasos que la inmensa mayoría de la humanidad no da...

    La estadística es un odioso invento occidental que sólo sirve para interpretar tendenciosamente la realidad.
    así que procura ser positiva, tendenciosamente positiva :)

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  2. Poniéndose muy muy místico, la muerte no existe. Sí, ya se que delante de un cadáver no te sale el considerarlo como signo de vida y como alimento de gusano; pero es así, mira a tu alrededor, no verás nada muerto.

    Dichosa mística: qué crudo lo tienes para convencerme que la muerte y la soledad (los dos grandes engaños de este mundo) no existen.

    Eso debe ser la liberación.

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  3. Que el desanimo no pueda contigo! Tú no matas, tú salvas. Das vida donde el resto de la sociedad la pisa. Sois muy pocos los valientes que salís ahí a luchar, los que vivís los horrores de la vida y aún así, seguís adelante. Porque gracias a ti, y no gracias a mí ni a millones de personas sentadas en el sofá de su casa, alguién podrá sonreír mañana. Aunque sólo sea una persona. Una sola, pero una. Realmente es admirable lo que haces y la humildad con la que lo cuentas.
    No te rindas, porque serás el Dios de ese niño de doce años.
    Y gracias a la vida por llenar el mundo con personas como tú :)

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  5. No te tortures. No podrás nunca con todo. Demasiada muerte a la vez. Y eres d carne y hueso, humana, y los recursos, limitados.
    Pero ahí estás, enfrentándote a la angustia de una decisión determinante. A vida o muerte.
    Claro que hay dolor y miedo y desánimo, pero ahí estás. No lo has dejado, no te escondes en un rinconcito a lanzar buenos deseos. Coges el teléfono y buscas en tí lo q hace falta para salvar, al menos, un paciente.
    Eso es valía, valentía, entereza, respeto por la vida... Lo decimos porque es así. La vergüenza es mía, por no ser decidida a encarar mi parte de dolor por una sola vida.

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