Sunday, 8 April 2012

From Kenya with love.

Querido W:

Hoy ha llegado un tipo al que se le derramaban las tripas. Se desmayó en la consultation room. Olía a carnicería. Me recordaba a un cerdo abierto en canal.

James dice: mira la grasa, apártala. Y yo retiraba con asco esa masa amarillenta que me calentaba los dedos.

Para distraer las ganas de vomitarle en las entrañas, iba repitiendo en español: nunca volveré a comer grasa, nunca, nunca, nunca.

James dijo: Yo también rezaba en mi lengua cuando empecé. Yo me reí. Después controlé una arcada. Estoy bien. Estoy bien.

James me dio permiso para salir. Yo me quedé, metiendo mano en la miseria. Los intestinos palpitaban. Hacían ruidos ridículos. Por una pequeña fisura se abría paso un hilillo de mierda. La belleza del final arruinada por exceso.

No volveré a comer grasa. Cuando me hieran quiero ser sólo mar rojo. Que mi cadáver sea limpio por dentro. Eso quiero. Parecer un pez.

¿Serás tú quien me cosa?

M.

P.D. Por supuesto murió. Y por supuesto y como siempre, me faltaste.

3 comments:

  1. Querida M...mi querida, fuerte y fragil, sensible y entregada M...cómo decirte que lo lamento pero que sé que tu vida tiene sentido ofreciendo esperanza pura a quien la perdió?
    Aunque sea a costa de esas vivencias descarnadas...

    Siente mi afecto desde un hilo de plata.

    Ánimo.

    R

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  2. Qué estremecedor. Casi se me enredan las tripas de sólo imaginármelo, de sólo leerlo. El final es brutal.
    Cada vez que te leo me doy cuenta de que eres una especie de salvación, fuerza, esperanza, incondicionalidad, mezclado y batido bien.
    Solamente diré que las tormentas no deben ganar a las alegrías, la felicidad de una vida un poco menos mala.
    E intuyo que tú consigues ésto último :)
    Un besito.

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