Sunday, 22 April 2012

Nota en la nevera IV

Yo fui una de esas crías que tuvo un poni.
Un bicho cabrón de ojos saltones,
que me hacía ver la vida desde la supervivencia.
No me has matado, le decía, y le daba zanahorias.
Me has roto la nariz, le decía, y relinchaba alegre,
el hijoputa.

Yo fui una de esas crías que se enamoró de su profesor.
Le escribía cosas como "eternamente", o "tuya, tuya, tuya",
y él me correspondía tocándome las tetas (ridículamente pequeñas).
No me has llamado, le decía, y me mordía los labios.
Me has roto el corazón, le decía, y le denunciaron
al servicio de Protección de Menores.

Yo fui una de esas chicas que bailaba.
Tchaikovsky era mi método de expiación,
un error eran cien piruetas. Cien piruetas era sentirme bella.
Sé abrirme de piernas, les decía, y se les ponía dura.
Sé sufrir sin romperme, decía, y me dieron por culo.

Yo fui una de esas que escribía.
Me ponía un tío y le componía unos versos.
Sublimaba cada polvo, aunque no me corriera.
Quiero matarme, escribía, y se sentían dioses.
Quiero mear, escribía, y se sentían dioses.

Ahora soy sólo una chica.
Y pregunto a cada hombre,
¿serás tú quien me mate?
Y ellos entienden,
¿serás tú quien me ame?

Eme.

4 comments:

  1. Lo del profesor, simplemente, me ha matado.

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  2. Ha sido como una puñalada en el pecho, en el corazón, entre el movimiento sistemático de diástole y sistole. Ha sido hermosamente terrorífico y real (pero igualmente hermoso)

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  3. Como la leyenda de los relojes de sol: todas hieren, la última mata…

    O no…

    Ponis, profes, ballet…

    No ves q son tus letras las q te hacen invencible?

    R

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  4. Verdaderamente desgarrador, pero la vida no es eso, no es eso... y tú lo sabes.

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