Saturday, 5 May 2012

Carta XIX

Querido Waldo:

Te he mandado tantos e-mails, y en ninguno te digo nada que realmente sirva. Quiero decir, te quiero, pero de qué sirve el amor estando tan triste. Podría mandarte Prozac, eso sí serviría. Un e-mail es placebo, ya sé, ya sé. Temo verte dentro de un mes y no reconocerte. Temo que estés tan frágil que cualquier muerto te rompa el cerebro. Temo no saber qué hacer si empiezas a desangrarte. Cualquier otro tipo de tristeza me come la polla, creéme, pero la tuya es tristeza de genio.

Joder, Waldo, tanta Ingeniería Genética y tanta mierda, casi nos habría ido mejor poniéndonos hasta el culo de alcohol. Espérame en Kenia, quiero decir, aguanta Waldo, que haré fuego para matar a las termitas que anidan en tu mente. Quiero decir, aguanta unos años, Waldo, que seré neurocirujana y sanaré tu cerebro, tan bello, tan brillante. Abriré tu craneo y extirparé todo el dolor, con un bisturí al que habré besado mil veces.

Entonces te escribiré más e-mails absurdos, pero no importará, porque habré hecho cosas grandes por ti. Cosas como curarte.

M.

1 comment:

  1. Estoy segura d q ya lo estás haciendo ahora sin tener q abrir cerebros.
    Tus palabras llegan al corazón y sanan.
    Ya te lo he dicho.

    Pero he perdido credibilidad…

    Besos,

    R

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