Thursday, 10 May 2012

Una historia guarra.






 Ayer vino una mamá con un niño pequeño. No sé. Tres meses. No sé. Le cogí en brazos y se murió. Parecía el cadáver de un pajarito, feo y pringoso. La madre miraba al suelo. Kiriba le golpeaba las tetas, como a una vaca. No tienes leche, estás seca, joder, estás seca, le decía. Y la madre miraba al suelo. Cómo no te has dado cuenta antes, le has matado de hambre, joder, y le seguía golpeando las tetas que parecían dos pellejos de perra vieja. La madre no quería su cadáver, no quería nada, empezó a reír. Kiriba metió al bebé en la nevera donde guardamos comida. Dijo que más tarde decidiríamos qué hacer con él. Me dejó sola con la madre. Una paciente más. Otra loca. Llora, le decía, tienes que llorar porque se ha muerto tu bebé, tienes que llorar porque no tienes leche y porque eres tierra seca, tienes que llorar, es bueno llorar. Y se reía. Y le metía ácido, le metía drogas, pero no dejaba de reírse. 

Querías una puta historia para follar
y te he dado una historia para follar. 
No hay más.  
Querías una historia. 
Una historia guarra. 
Punto.

M.

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