Saturday, 7 July 2012

Kenyan Life

Sucedió a las dos de la mañana, después de tanto rogar,
después de tantas horas descarriadas,
cuando el mundo se reduce a un soplo grotesco,
un frío en la médula.

Un hijo de puta hambriento intentó forzar la puerta de casa.
Le oía jadear. Olía su hambre.
Me va a matar, pensaba.
Y mi cuerpo temblaba.
Tanto miedo.
Tanto terror.
Mis ovarios rompieron a sangrar.
Mis manos buscaban instintívamente un machete.
Douglas dice que corte manos, eso dice.
Douglas dice que mate antes de que me maten,
pero estoy paralizada.
Alguien grita en la noche.
El hombre hambriento huye.
Policía.
Datos.
Sueño.

Han matado a mi vecino.
Forzaron su puerta y le destrozaron con un hacha.
Mi carne se abre obediente y sangra,
porque mi cerebro ha dicho herida.
Mi cerebro ha dicho muerte.
En el país de las bestias la vida vale una mierda.
A veces tiemblo, mírame, tiemblo.
Pero estoy jugando, ¿sabes?
A ser violencia, a ser dérmica.
Ser tierra.
Ser viva.

1 comment:

  1. Temblar. Cómo no hacerlo.
    Y seguir.
    Por pura convicción. Para oler ese aire de vida y muerte que es Kenya.
    Rojos de sangre y de tierra.
    Y de labios sonrientes.

    Take Care…

    Mil abrazos y besos,

    R

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