Tuesday, 21 August 2012

Tengo que hacerme una prueba de embarazo
y busco un bote de plástico para mear,
pero sólo tengo tres botellas vacías de Tusker.
En una de ellas hay una araña muerta
con sus patas pegadas a restos de cerveza.

Cojo una taza de té blanca,
 me meto en la letrina,
y hago pis.
Mi insignificante existencia
convertida en agua.
Me derrito, Dios mío,
me convierto en agua y me seco.

Alguien llama a la puerta.
Mi intimidad es una letrina.
Mi calma es una letrina.
Lloro en la letrina.
Pienso en la letrina.
Me deshago poco a poco
en la letrina.
Cuando me obligan a salir
me asusto.

Salgo y recibo a un paciente
al que un perro ha mordido en el ojo.
Le sangra mucho y dice algo de Dios.
Y yo pienso en que mi madre decía
que Dios nos hizo a su imagen y semejanza.
Y pienso que si Dios es así y huele tan mal
no quiero que interceda por mí.
Mi madre no para de rezar para que Dios
interceda por mí.
Todas las noches me lo dice por skype,
en español, en mi lengua materna,
en la lengua que me mantiene atada a la cordura.

El paciente sangra sobre el suelo
que una mujer kikuyu ha limpiado justo esta mañana
por doscientos shillings. Dos euros.
Me cago en la puta madre del perro.
Me acuerdo de mi prueba de embarazo,
que abro con los dientes mientras le digo al señor
que se siente.

Entro en la letrina y empapo la prueba
con mi orina. Con mis residuos. Con todo mi amor orgánico.
Respiro.
Pienso en lo guay que quedaría llorar.
Porque soy joven y estoy haciéndome
una puta prueba de embarazo yo sola
en una puta letrina que huele
a como huele la mierda cuando uno se alimenta de fruta.
Pero no lloro porque me da bastante igual.
Si estoy embarazada se morirá de hambre.
Si no lo estoy, me moriré yo.

Dejo la prueba en la mesa
y comienzo a quitarle los trozos
de globo ocular al pobre tipo,
que por un ojo echa sangre
y por el otro lágrimas de dolor.
Estoy de evisceraciones hasta el culo.
No sé qué coño le pasa a esta gente,
que siempre pierden los ojos.
Quizá es un remedio divino
para que la carne no sea consciente
de su propia miseria.

Me aparto para mirar la prueba de embarazo.
Negativo.
No estoy embarazada.
Queda un poco de cerveza caliente
en una de las botellas.
Me la bebo.
En España no bebo.
Me la bebo.
Mando al hombre a su casa,
en un matatu que parará en Kenol.
Ahí esperará una hora.
Después irá en otro matatu a Sabasaba.
Y quizá se desmaye por el camino,
porque joder, ha perdido tela de sangre,
y perder un ojo debe doler de la hostia.

No estoy embarazada
y tiro mi orina por la letrina.
Después me apoyo en la pared
y alguien llama a la puerta.
Otro paciente.
Son las ocho de la mañana.
Tiro de la cadena.
Buenos días.

4 comments:

  1. Suscribo las palabras de Dara. Tus escritos me dejan sin ellas.

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  2. Iba a escribir palabras en español.
    Intentando q fueran d afecto o d ánimo. Intentando hacerte sentir acompañada d lejos.
    Pero de repente me ha parecido todo vacuo. Vano.
    Y he pensado en agua.
    En fluídos.
    En el mar, en los océanos. En q somos eso, al final, en mil formatos y texturas y q huelen mal.

    De dónde nacen las palabras? También del agua?

    Tus pacientes sufren y tú les curas. Un poco. Todo lo que puedes.

    Y a tí, dulzura, quién te cura?

    Ojalá pudiera. Un poco. Todo lo que pueda.

    Y viera en esos ojos reflejos alegres. Y una sonrisa en los labios.

    Mil besos Eme.

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