Sunday, 28 October 2012

Esto también es Kenia II

Emborracharse un poco,
no mucho,
moderadamente.
Los árboles se mecen
como cosiendo una herida.
Es sábado y respiro.

El domingo la herida se abre,
ya no hay alcohol en mi sangre,
se ha extinguido dejando vacío.
Paracetamol.
No quiero comer.
Pero como.
Porque estoy triste.
Y el vacío se llena con comida,
para no llorar.

Alguien me trae a una mujer,
muy gorda,
con anafilaxia.
Estoy en pijama y estudiando.
Tiemblo. No mucho.
Moderadamente.
Me pongo los guantes.
Inyección.
Respira.
¿Te sientes mejor?
Sí.
Menos mal.
Porque sería una putada
que murieras en mi sofá.

Se la llevan.
Y tiemblo un poco fuerte.
Sacudo el sofá.
En el suelo hay un charco de babas.
La gata huele y lame.
Qué asco, gata.

Mando un whatsapp.
He pasado miedo.
Eso escribo.
Y luego me doy cuenta
de que es domingo y estoy triste.
Lo que significa que
ahora
es
cotidiano.

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