Sunday, 30 December 2012

Dolor referencial o dolores autoinfligidos para significarse./ Referential pain or self-inflicted pains to distinguish oneself.


 Porque es más fácil encontrar un buen puñado de razones en un prospecto que un bar. En el bar hay aceitunas rodando por el suelo, pisoteadas junto a los errores. Cuando estoy apunto de volver a hacer la maleta me voy a un bar y me veo reflejada en las copas. Y me quedo muy quieta mirando mi vaso hasta que el hielo se derrite y arruina del todo mi bebida, entonces bebo esa mezcla insípida y me conformo.

En Kenia el puñado de razones es mucho más barato. Se encuentran abandonadas en cualquier camino. He visto hombres que sobreviven años a pesar de no haber tenido nunca ni siquiera un par de ellas.

En la cocina de mi casa de Madrid hay un catálogo de ofertas del Hipercor. Lleno de peces muertos con la boca abierta y la piel lisa y brillante. Y debajo de esas foto pone que están un 70% más baratos. Esa es una buena razón para comprar el cuerpecillo frío y plateado.

En Kenia hablo de los muertos como si de adjetivos calificativos se tratasen. Me significo en los muertos. Yo soy una chica boba, yo soy una chica perdida, yo soy una chica y tres muertos de golpe, porque nos los han traído de una matanza tribal. La muerte de oferta. Generosa.

Un paciente se colgó en un árbol de mangos. Y se quedó ahí, mecido por el viento. Cuatro días. Y los mangos maduraron y las mujeres fueron a recogerlos. De paso le recogieron a él. Me pareció que olía a mango pero dijeron que era imposible, que olía a muerto. No he vuelto a comer mango.

Un hombre me regaló un mango, en pleno diciembre, en Madrid. Llevaba casi un mes alejada de la jungla y de los muertos y había olvidado un poco la jungla y sus muertos. Le molestó mi indiferencia, creo. Y cogí el mango y le pedí perdón. Y lo acuné muy dulce, y estaba frío. Pensé que debería dolerme algo y no era así. Y me busqué en mil prospectos pero los prospectos me hablaban de concretos que nada tenían que ver con la deslocalización.

La vida occidental me llena de por qués que pueden ser contestados desde un dolor referencial, desde la rebaja del 70% del pez espada, desde los dolores autoinfligidos que te convierten en "paciente del Doctor Ruiz, especialista en aparato digestivo."

La vida en Kenia me llena razones que se localizan en la sangre de un niñito que se desborda como un río. Tan hermoso. Tan brillante.

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Because it is easier to find a handful of reasons in a prospectus than in a bar. In the bar there are olives rolling on the floor, trampled along with mistakes. When I'm about to pack again I go to a bar and see myself reflected in the glasses. And I remain very still looking at my glass until the ice melts and ruins all of my drink, then I drink that tasteless mixture and I'm content.

In Kenya the handful of reasons is much cheaper. They are found abandoned along any road. I have seen men who survive years despite never having had even a couple of them.

In the kitchen of my house in Madrid there is a Hipercor sale catalog. Full of dead fish with their mouths open and their skin smooth and shiny. And under those photos it says that they are 70% off. That is a good reason to buy the cold and silver little body.

In Kenya I speak of the dead as if dealing with qualifying adjectives. I mean of the dead. I am a silly girl, I'm a lost girl, I'm a girl and three dead at once, because a tribal massacre has brought them to us. Death on sale. Generous.

One patient hanged himself in a mango tree. And stayed there, swaying in the wind. Four days. And the mangoes ripened, and the women went to pick them. By the way they picked him. I thought it smelled like mangoes but said it was impossible, that it smelled of death. I have never again eaten mango.

A man gave me a mango, in the middle of December, in Madrid. He had been almost a month away from the jungle and the dead and had forgotten, a bit, the jungle and its dead. He was bothered by my indifference, I think. And I grabbed the mango and apologized. And I cradled it very sweetly, and it was cold. I thought it should hurt me some and it was not so. And I looked in a thousand prospects but the prospects spoke to me particulars that had nothing to do with the deslocalization.

Western life fills me with whys that can be answered from a referential pain, from the discount of 70% off swordfish, from self-inflicted pain that converts you into "patient of Dr. Ruiz, digestive specialist."

Life in Kenya fills me with reasons that are located in the blood of a little child that overflows like a river. So beautiful. So bright.

1 comment:

  1. Del adverbio de lugar: aquí.
    Continuamente identificado el dolor por dentro como si tuviéramos consciencia de nuestro interior como si no hubiera hueco, ni burbuja. Una vez vi salir burbujas de mi sangre (pero creo que la enfermera me las metió primero)Me decepcionó bastante porque yo estaba convencida de estar envasada al vacío.

    Me gustan esos catálogos de imágenes multilíngües que sirven para el diagnóstico físico. ¿No tendrás uno por ahí?

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