Sunday, 20 January 2013

Así que el metro tardaría cinco minutos en llegar.
El andén a esas horas tenía la misma calma agotadora
que una iglesia en invierno,
o unos grandes almacenes a la hora de comer.

Vida abreviada.

Ya nos sabíamos esa parte del mundo,
la vuelta a casa, la resaca, el amor de gran ciudad,
el olor a cerveza prendido en mi cabello,
la mancha de ginebra en su camisa
(tan parecida a un mapa,
a un viaje, a que la hora de partir se acerca
otra vez).

-Los halcones se retiran cuando están heridos gravemente,
o hieren a su adversario- le contaba- las palomas se retiran
antes de ser dañadas.

-Qué tonto el halcón- dijo él.

-Qué triste la paloma- contesté-
que nunca sabrá a qué sabe la herida.

Después en casa el olor a tarta de arándanos
y calefacción. La ducha. La pulcritud.
Ser paloma, dice él.

-Sé paloma- me ordena.

Y yo extiendo mis brazos y le enseño mis cicatrices.

- Es tarde- digo- ya estoy dañada- digo.

Y le cojo la mano y le obligo a pasar sus dedos
por la carne herida. Y él besa mis cicatrices.

Así que el viaje,  pienso, y me quedo dormida.
Y sueño que el viaje me envejece,
pero conmigo envejece también
la herida.

Y en la herida están sus besos.
Que envejecen conmigo.
Siempre.
Tan dentro.
 
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So the subway would take five minutes to arrive.
The platform at that hour had the same exhausting calm
as a church in winter,
or a mall at lunchtime.

A brief life.

We both knew that part of the world,
the homecoming, the surf, the love of the big city,
the smell of beer caught in my hair,
the gin stain on his shirt
(so like a map,
like a trip, whose time of departure nears
once again).

-Hawks withdraw when they are seriously injured,
or they wound their adversary- I was telling him- doves retreat
before being hurt.

-How silly the hawk- he said.

-How sad the dove- I replied- 
who will never know the taste of a wound.

Afterwards at home the smell of blueberry pie
and the heater. The shower. Neatness.
Being a dove, he says.

-Be a dove- he orders me.

And I extend my arms and show him my scars.

-It is late- I say- I am already hurt- I say.

And I take his hand and make him pass his fingers
over the wounded flesh. And he kisses my scars.

So the trip, I think, and I fall asleep.
And I dream that the trip ages me,
but with me ages also
the wound.

And on the wound are his kisses.
That age with me.
Always.
So inside.

2 comments:

  1. Esas heridas, cicatrices que duelen menos con el tiempo, aunque en ocasiones, con el recuerdo, con la caricia del recuerdo a través de un leve roce de unos dedos trae una amargura sorda, quizá una sonrisa triste, si bien sonrisa al fin y al cabo.
    La vida marca. Y nos deja almas con costurones. Como la piel de un soldado veterano.
    Aprendizajes.
    Nuestra historia.

    Las palomas heridas también pueden sanar.

    Y seguir volando. Más sabias. Puede que más cautas. Puede que más libres. O esclavas del miedo a un nuevo dolor.

    Depende de la bravura de cada paloma.

    No hay dos seres iguales.

    Cuídate.

    Bello texto, Eme.

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