Friday, 24 May 2013

I want to be (for over a thousand hangovers) the girl that you write to when you get shitfaced // Quiero ser (por más de mil resacas) la chica a la que escribas cuando te pongas hasta el culo




Let's stop talking about wounds, let's talk about fractures: they are more ferocious, more definitive, less evident.


The fracture is also ceremony. It is to break my border and for you to invade me. One of these days I am going to fuck you (and I will not be drunk). So I will remember the next day what I sacrificed, what border you crossed and what secrets I ate.

But today I can only write to tell you that the distance is a lie and that absence is ineffective as a god. Forgetting you would be an effort that my womb, my stomach and my hands cannot afford. (I try very hard for it not to hurt to be far away, for thinking of you to be a pleasure. But my hands are frozen and my sex does not understand cold.) I am trying to say that I write because each dot is a bite, and with each comma I scratch you or breath you.

It so happens that love is a bit like that, run over, (a bit like undressing and letting you see me forever) when you are twenty and you ask for harder and harder on the bank of an African river, and not in the bathroom of an after party, not in a doorway in Malasaña. It so happens that love has a certain rudeness and impoliteness, because I grew up wild in some memory from the south, because I grew up in a tale of barefoot children.

I am trying to say, do not remember me pure. Think of me and cum. Love me being flesh, not a breath, not a memory.
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Vamos a dejar de hablar de heridas, hagámoslo de fracturas; son más feroces, más definitivas, menos evidentes.

La fractura también es ceremonia. Es romper mi frontera y que me invadas. Un día de estos te voy a follar (y no estaré borracha). Así recordaré al día siguiente lo que sacrifiqué, qué frontera atravesaste y qué secretos me comí.

Pero hoy sólo puedo escribir para decirte que la distancia es mentira y que la ausencia es ineficaz como un dios. Olvidarte sería un esfuerzo que mi vientre, que mi estómago y que mis manos no se pueden permitir. (Intento muy fuerte que no me duela más estar lejos, que pensarte sea placer. Pero mis manos están congeladas y mi sexo no entiende de frío.) Quiero decir, que escribo porque cada punto es un mordisco, y en cada coma te araño o te suspiro.

Ocurre que el amor es un poco así, atropellado, (un poco como desnudarme y que me mires para siempre) cuando tienes veinte años y pides más y más fuerte a la orilla de un río africano, y no en el baño de un after, no en un portal de Malasaña. Ocurre que el amor tiene un no sé qué de grosero o maleducado, porque crecí salvaje en alguna memoria del sur, porque me hice mayor en un cuento de niños descalzos.

Quiero decir, que no me recuerdes pura. Que me pienses y te corras. Que me quieras siendo carne, no suspiro, no memoria.


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