Wednesday, 15 May 2013

moyo wa bua



"Vita baridi" written on the bathroom mirror.
"Cold war". And hot water to fight it.
But the heat only highlights the marks. Only makes them vulnerable.
Achilia mbali. It does not matter. I am a girl with a weak heart. Moyo wa bua. I make fun of my scars as a tactic. They form a border, I like to think; but it is only poetry, it is hiding that in reality they were only wounds. Only that. Only loss of blood.

I cough and think of you. Virus and love. We are made of the same, of invisible theories subject to laws that are anchored very deep. Sometimes they disguise  themselves with alcohol. The virus becomes more dumb and the love more sex. Or vice versa. I do not remember anymore. (The hangover hurts so much because it is the evidence of what remains inside, fuck, deep inside, that cannot escape from the virus. Nor from a rare love.)

Only the cold war is left, and the hot water and the unrest over time. And so we stay, damaged: at the end of our lives we are battlefields of loves and viruses. Both requier tissues. Both leave the body silly and dry.

And despite the scientific evidence of what happens, I keep arguing that we are not packaged meat. But everything beautiful is protected with latex, both sex and hands. And we manipulate the flesh as if it was a quarter pounder, again and again. Until we surrender to the obsolete. To old age.

But I today get sick again, sijali wala si bali. And I fall in love, mtu bobo. Stupid girl.

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"Vita baridi" escrito en el espejo del cuarto de baño.
"Guerra fría". Y agua caliente para combatirla.
Pero el calor sólo resalta las marcas. Sólo las vuelve vulnerables.
Achilia mbali. No importa. Soy una chica de corazón débil. Moyo wa bua. Me burlo de mis cicatrices como táctica. Hacen frontera, me gusta pensar; pero es tan sólo poesía, es esconder que en realidad fueron sólo heridas. Sólo eso. Sólo pérdida de sangre.

Toso y pienso en ti. Virus y amor. Están hechos de lo mismo, de teorías invisibles sujetas a leyes que se anclan muy hondo. A veces se disimulan con el alcohol. El virus se vuelve más tonto y el amor más sexo. O al revés. Ya no me acuerdo. (La resaca duele tanto porque es la constancia de que sigue dentro, joder, muy dentro, que no se puede escapar de un virus. Tampoco de un amor raro.)

Sólo queda la guerra fría, y el agua caliente y la inquietud en el pasar del tiempo. La cura consiste en el deshielo: sudar y aburrirse. Y así nos quedamos, dañados: al final de la vida somos campos de batalla de amores y virus. Ambos requieren de pañuelos de papel. Ambos dejan el cuerpo idiota y seco.

Y a pesar de la constancia científica de lo que ocurre, sigo defendiendo que no somos carne envasada. Pero todo lo bello se protege con látex; el sexo y las manos. Y manipulamos la carne como si fuera cuarto de libra, una y otra vez. Hasta que nos rendimos a lo caduco. A la vejez.

Pero yo hoy enfermo de nuevo, sijali wala si bali. Y me enamoro, mtu bobo. Chica boba.

1 comment:

  1. Estos días estoy reencontrándome con la música de Antonio Vega. Este post me ha hecho pensar en algunos versos de Una Décima de Segundo.

    http://www.youtube.com/watch?v=iwy309kLRyc&sns=tw

    No sé q somos, en realidad…stardust, maybe?

    Me gusta leerte, aunque me desasosiegue. Te mado un beso, Eme.

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