Wednesday, 17 July 2013

extreme unction




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Three years ago I was lying on the side of an African road, bleeding like a pig and receiving extreme unction. The priest asked me if I repented of anything. -Absolutely nothing- I would have told him. But the brain hemorrhages deformed my personality and made me friendly, so I think I remember that I agree. Then he prayed, and I knew I was going to die.

Three cardiac arrests later and me going in and out of consciousness, losing the most crucial moment of my life. At one point Doctor M asked for my name because it is impossible to want save someone with all your strength if you can not name them. It happens to me too, before naming the disease or the cure one must name the person. Unnamed we are just I-don't-know-how-many-kilos of meat. Unnamed we do not exist.

I missed the opportunity to die that summer. I recovered. And people looked at me expectantly, as if I had gone out drinking with God and he had revealed something important. But dying is fleeting and a passing thing, expecting miracles is for idiots.
It did not change my life. It did not make me reflect or reconsider. It did not make me a better person. You die and nothing happens. You survive and that means you have more time to wear you down and bruise you.

 It's been three years now, and I'm still dedicated to the same things: going astray, learning and taking my life as a joke, and I must say that I can not live in any other way. That I couldn't be happier

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Hace tres años estaba tirada en la cuneta de una carretera africana, sangrando como una cerda y recibiendo la extremaunción. El cura me preguntó que si me arrepentía de algo. -De absolutamente nada- le hubiera dicho-. Pero las hemorragias cerebrales deformaban mi personalidad y me volvían amable, así que creo recordar que asentí. Entonces él rezó y yo supe que me iba a morir.

Tres paradas cardiorespiratorias y yo perdiendo y recuperando el conocimiento, perdiéndome el momento más crucial de mi vida. En algún momento el Doctor M preguntó por mi nombre porque es imposible querer salvar a alguien con todas tus fuerzas si no sabes nombrarlo. A mí también me pasa, antes de nombrar la enfermedad o la cura hay que nombrar a la persona. Sin nombre sólo somos no-sé-cuántos-kilos de carne. Sin nombre no existimos.
Perdí la oportunidad de morir aquel verano. Me recuperé. Y la gente me miraba expectante, como si me hubiera ido de copas con dios y este me hubiera revelado algo importante. Pero morir es fugaz y pasajero, esperar milagros es de imbéciles.

No cambió mi vida. No me hizo reflexionar ni recapacitar. No me hizo mejor persona. Te mueres y no pasa nada. Sobrevives y eso significa que tienes más tiempo para desgastarte y magullarte.
 Han pasado tres años ya, y sigo dedicada a lo mismo: a extraviarme, a aprender y a tomarme a coña mi vida, y he de decir que no sé vivir de otra manera. Que no sé ser más feliz. 

1 comment:

  1. la cosa es que estás viva y en ese coche hay alguien a punto de preguntarte hey you, out there in the cold, getting lonely, getting old... can you feel me?

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