Sunday, 4 August 2013

24 h



I snuggle under the covers, it's cold. The skylight that's over my bed announces another cloudy day. Outside it'll probably be no more than twelve or thirteen degrees at this hour. Last night one AIDS patient committed suicide, hanged herself in her home. When I got there there were two cops eating sugar cane, and the patient's children, too young to understand, sat waiting for their aunt. The body was still hanging, I looked and sighed. I remembered the pigs that my grandmother killed and I immediately felt ashamed for thinking something so grotesque. I paid the cops, and waited until the children's aunt came.

For supper I ate watermelon, a banana and Coca-Cola Light. The bubbles from the drink irritated my sleep.


Today I spent the day learning how to raise chickens. I want the orphanage to start its own business. A week ago we had fourteen chicks and now we have two. A fat cat has eaten them. One of the girls who works with the children said she will kill the cat. -Look, if a man came to rob me I'd kill him too- she justified herself.

Two weeks ago a man killed a woman after stealing everything she had on he. The neighbors, in revenge, killed the wife of the man. -Because here justice is a business, not a right- they explained to me- for rights we have to fight for ourselves.


I eat on the terrace of Artcaffé with the Arabic surgeon. I tell him the patient committed suicide. We always talk about tragedies while we eat. Chewing the tragedy is better than saying it. I will swallow all the ugliness in the world together with the Niçoise salad. Then it will really be ugly. It is very cold. On my plate there is a half rotten potato, it's gorgeous. There are things that when they decay become fantastically beautiful. That's because life grows from their death. In death there is nothing sorrowful, from death spring summers and suns. The suffering is in us, the living, who are pure terror. Suicides know, they understand that only by stopping breathing can they let go of the feeling of drowning.


Love is an anomaly. I'm in the back of my car. A twelve year old girl has fallen asleep in my arms. Love is an anomaly to be lived. You can not grow up without knowing the sound of a hungry gut + the beating of a heart + relaxed breathing. In my country they hug me. Here I hug. I protect. There is nothing more beautiful than someone who falls asleep on you, there is no greater trust.


There is no water at the orphanage. Don't be thirsty tonight, kids.

My camera has been stolen, possibly the only material thing that matters to me. I have supper of watermelon, a banana and no Coca-Cola Light this time. I hear a hyena laugh and I fall asleep peacefully, pulled by his laughter, being happy.
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Me acurruco bajo las mantas, hace frío. El tragaluz que hay sobre mi cama anuncia otro día nublado. Fuera no debe hacer más de doce o trece grados a estas horas. Anoche una paciente con sida se suicidó, se ahorcó en su casa. Cuando llegué dos polis mordisqueaban cañas de azúcar, y los hijos de la paciente, demasiado pequeños para entender, esperaban sentados a su tía. El cuerpo seguía colgado, me asomé y suspiré. Me acordé de los cerdos que mataba mi abuela y me avergoncé enseguida por pensar algo tan grotesco. Pagué a los policías, y esperé hasta que vino la tía de los niños.

Cené sandía, un plátano y cocacola light. Las burbujas de la bebida irritaron mi sueño.

Hoy pasé el día aprendiendo cómo criar pollos. Quiero que el orfanato empiece un negocio propio. Hace una semana teníamos catorce pollitos y ahora quedan dos. Una gata gorda se los ha comido. Una de las chicas que trabaja con los niños dice que matará a la gata. -Mira, si un hombre viniera a robarme también le mataría- se justifica.

Hace dos semanas un hombre mató a una mujer después de robarle todo lo que llevaba encima. Los vecinos, como venganza, mataron a la mujer del hombre. -Porque aquí la justicia es un negocio, no un derecho- me explican- por nuestros derechos debemos luchar nosotros. 

Como en la terraza del Artcaffé con el cirujano árabe. Le cuento que la paciente se suicidó. Siempre hablamos de tragedias mientras comemos. Masticar la tragedia es mejor que pronunciarla. Voy a tragarme toda la fealdad del mundo junto a la ensalada Niçoise. Entonces sí va a ser fea de verdad. Hace mucho frío. En mi plato hay una patata medio podrida, es preciosa. Hay cosas que cuando se pudren se vuelven hermosísimas. Eso es porque les crece vida de la muerte. En lo muerto no hay nada doliente, de lo muerto brotan veranos y soles. Lo doliente reside en nosotros, los vivos, que somos puro terror. Los suicidas lo saben, ellos entienden que sólo dejando de respirar se irá la sensación de ahogo.

El amor es una anomalía. Estoy en la parte de atrás de mi coche. Una niña de doce años se ha quedado dormida en mis brazos. El amor es una anomalía que hay que vivir. No se puede crecer sin saber a qué suenan unas tripas con hambre + el latir de un corazón + una respiración relajada. En mi país me abrazan. Aquí abrazo yo. Protejo yo. No hay nada más hermoso que alguien que se duerme en ti, no hay confianza más grande.

No hay agua en el orfanato. No tengáis sed esta noche, niños. 

Me han robado mi cámara de fotos, posiblemente lo único material que me importaba. Ceno sandía, un plátano y nada de cocacola light esta vez. Escucho a una hiena reír y me duermo plácidamente, arrastrada en su risa, siendo feliz.
 

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