Friday, 9 August 2013

I have no fear

When I wrote: I have no fear it was a daytime declaration. Night is what endows meaning to valor. And I was dying of fear, immobile on the bank of Athi River. There was no moon, so I could only see what the flashlight lighted. I heard sounds that very well could have been the hyenas, or a family of hungry rats, but I turned off the flashlight just in case and walked in silence. I had in my right hand an injection prepared with antibiotic; I thought that if someone attacked me I would stab them in the eye. When I was little I loved to squash the eyes of the fish in the market. I acted like a wounded beast even before I began to crack.


I got to the home of the patient without any trouble, I found him with a high fever, sleeping on the sofa. I put the antibiotic in the vein through the cannula and left. I made the trip back at a run; I tripped over a stone and fell in the field of sukuma. The fall was so violent that I shed all fear and skinned my knees. What fools we are, I thought. We suffer so much from the flight, we avoid the fall so much, that ultimately falling is a relief, a rest. A hyena laughed in the distance, and I laughed with it before getting up and starting for home. Now without fear.

I ate supper thinking about M.A., a Maasai patient that has lost four babies. They always die at birth. Yesterday I ate supper in her house while she told me about the ceremony in which they preformed ablation on her. -I think that I loose the babies because I am not creating them myself, I don't feel anything.- she said. I found it beautiful and sad. I thought about how she can't cum and ennobles sex, and for me it is nothing more than a release of endorphins. The dispossession of sex has to be strange. Having one's breasts full of milk that will go to waste (on the sheets, on the toilet paper, on the hands of one's husband) must embitter one's body. Rubbish milk. Distressed milk.


Suddenly I had nausea. Love- I thought. I always get sick from kissing/cuddling/fucking. When sickness comes from the embrace of one of the kids I often cough, I often feel a mixture of dust from the road and old age in my throat. When I get sick from fucking everything becomes an excess that kills me. The sickness then outweighs the pleasure. The symptom is more massive than its source.

I went to bed and dreamed that I the Arabic surgeon caressed me with a scalpel. Then I understood everything: I understood the risk. I understood life; I thought of M.A and of her removed clitoris. Ablation began as a caress. Life begins with a caress. Sickness also.

How helpless we are, how damned.

 ......................................

Cuando escribí: no tengo miedo era una declaración diurna. La noche es lo que dota de significado a la valentía. Y me estaba muriendo de miedo, inmóvil a la orilla del río Athi. No había luna así que tan sólo podía ver lo que la linterna alumbraba. Escuchaba ruidos que bien podrían venir de las hienas, o de una familia de ratones hambrientos, pero apagué la linterna por si acaso y caminé en silencio. Llevaba en la mano izquierda una inyección preparada con antibiótico, pensé que si alguien me atacaba se la clavaría en un ojo. Cuando era pequeña me encantaba aplastar los ojos de los pescados en el mercado. Tenía conductas de bestia quebrada antes incluso de empezar a agrietarme.

Llegué a la casa del paciente sin problemas, le encontré con mucha fiebre, dormido en el sofá. Le metí el antibiótico en vena a través de la cánula y me fui. La vuelta la hice corriendo, tropecé con una piedra y me caí sobre el campo de sukuma. La caida fue tan violenta que se me derramó todo el miedo y me desollé las rodillas. Qué tontos somos, pensé. Sufrimos tanto la huída, evitamos tanto la caída, que al final caer es un alivio, un descanso. Una hiena rió a lo lejos y yo reí con ella antes de levantarme y emprender el camino a casa. Ya sin miedo.

Cené pensando en M.A, una paciente maasai que ha perdido ya cuatro bebés. Siempre mueren en el parto. Ayer cené en su casa mientras me hablaba de la ceremonia en la que le practicaron la ablación. -Creo que pierdo los bebés porque no los estoy creando yo, no siento nada.- dijo. Me pareció bello y triste. Pensé en que ella no podía correrse y sublimaba el sexo, y para mí era poco más que una liberación de endorfinas. La desposesión del sexo tiene que ser extraña. Tener el pecho lleno de leche que se va a echar a perder (en las sábanas, en el papel higiénico, en las manos del marido) debe amargar el cuerpo. Leche basura. Leche angustiada.

De pronto tuve nauseas. El amor- pensé. Siempre enfermo por besar/abrazar/follar en exceso. Cuando la enfermedad viene del abrazo de uno de los niños suelo toser, suelo sentir una mezcla de polvo del camino y vejez en la garganta. Cuando enfermo por follar todo se convierte en un exceso que me mata. La enfermedad entonces pesa más que el placer. El síntoma es más inmenso que su fuente. 

Me fui a la cama y soñé que el cirujano árabe me acariciaba con un bisturí. Entonces lo entendí todo: Entendí el riesgo. Entendí la vida. Pensé en M.A  y en su clítoris extirpado. La ablación empezó como una caricia. La vida empieza con una caricia. La enfermedad también.

Qué indefensos estamos, qué condenados.


2 comments:

  1. Cuando abro la página, expectante, sé que va a ser intensidad en vena.
    Y mi adicción se colma al llegar al punto final. Cierro los ojos y disfruto del viaje alrededor de ti.

    ReplyDelete
  2. Tan diferente la realidad de cada quién y a la vez, tantos sentimientos que pueden sentirse como propios...

    ReplyDelete