Friday, 18 April 2014

burka I



No he sido más que un producto de democracia:
Una chica que consumía dioses a gritos
en marquesinas que eran capillas doradas.
He comulgado la carne y la vida y el sudor
de hombres que morirán gordos y cansados
en sudarios de hospital.
Y he rezado, también, por que el silencio se calle.

He sido hija de los bares,
y sus huesos de aceituna.
He sido novia de noches-accidente
naufragando en dolores que me comían la garganta,
y las palabras.

Pero el hombre vino de lejos y me dijo: tú eres mía.
Y fui, entonces, tan sólo un nombre breve
en el que no cabían faldas ni bares.
Un nombre que a veces se pronuncia
“cadena-o-jaula-o-posesión”.
Y yo, que he vivido en constante vigilia,
que he hecho de la espera un templo sagrado,
me pregunto si es este el dios que me ama.
Si es este el dios que me castiga.

Sueño con mujeres desnudas que me insultan
y me tiran de los cabellos para que corra.
Pero no hay camino.
Y yo estoy mutilada:
(pulmones desgarrados por no gritar,
los ojos inundados de aguas negras,
la boca rota,
y las manos secas.)

Así que escribo,
para que arda la pureza
y te ensucie los ojos.
Para ser una lluvia o una sombra,
y no este vientre estancado
en el que mi hombre se lava las manos.

2 comments:

  1. Para que arda la pureza.
    Y te ensucie los ojos.

    Sí?

    Las lágrimas extinguen. Purifican.

    Y consumen, claro.
    Pero merece la pena. Las que nacen con algunos textos tuyos, sí.

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  2. Olá.

    Passeando por aqui, para desejar-te um período Pascal com: alegria, saúde paz, e muita reflexão.
    A Família, continua e continuará, sendo a sustentação deste grande arco humano, que chamamos de relacionamentos.
    Um abraço fraterno.

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