Friday, 13 June 2014

Psicopatologías I

A Juan le regalaron un gavilán cuando tenía 16 años. Ambos bestias libres. Juan amaba al gavilán y quería domarle, pero el pájaro le atacaba, le intentaba arrancar esos deditos blancos de niño mimado. El chico sufría. Un día el animal dormía y Juan acercó su mano, como si fuera a acariciarle las plumas del cuello. Crack. Se lo partió. El gavilan yacía, con su pico medio abierto, en los brazos de su asesino. Al principio Juan sintió un calor fuerte en el cerebro y en el estómago. Una sensación tremenda. Una felicidad loca. El gavilán era suave y caliente, primero, y cuando empezó a enfriarse Juan se sintió enfermo y lloró. Luego vomitó un poco. Se masturbó.  Llevó al pájaro a disecar. No lo hizo él mismo porque siempre temió a la sangre. 

Fue un acto de amor, dice.

El más puro acto de amor, dice.

Hoy Juan tiene una tienda de caramelos y 40 años. Me contó está historia porque entré en su tienda con un vestido de pájaros rosas.

1 comment: