Monday, 21 July 2014

Mad

Me he sentado en la barra de un bar oscuro de Madrid. He fingido que leía para camuflar mi cara triste. No me puedo creer esta soledad. No me puedo creer que no me duela esta soledad. He comido despacio y en la televisión estaba Gaza. Me duele tanto Palestina, me duele de una forma tan egoísta. Sin embargo aquí no existe. Está allá lejos, como un cuento sádico.

Mi estómago se queja, mi cuerpo se rebela, libre de culpa. Así que me concentro en la comida. Tengo que ser capaz de comer sola en un bar, como una chica libre, como una chica sin tara. Mastico despacio y trago. Muy bien, hay que superar el ayuno que traigo de lejos, hay que superar estas ojeras. Cuando voy a pagar, el camarero me dice que son 4,70, exactamente igual que lo que me costó una habitación en un puticlub de Nairobi. Exactamente igual.

Fuera sigue siendo de día y el mundo florece contra mis muslos. Me gustaría volver a ser niña y destrozarme las rodillas, me gustaría llorar a gritos por el dolor del agua oxigenada. Pero ya no. Ya no. Llevo una guerra en mi modo de vida. Cómo desinfectar eso. Quizá tragando alcohol hasta arrasar con los órganos calientes. Quizá fingiendo un poco de paz. Eso es. Fingir que soy rubia y  joven y que todo está bien. Qué emocionante volver a Madrid.

1 comment:

  1. es importante aparentar normalidad no fuera caso que alguien creyera que estamos todos locos.

    no sé qué me gusta más de tus textos: si tus palabras o tus balas.

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