Wednesday, 23 July 2014

Monsters

Entendí el problema cuando nos despedimos en el aeropuerto de El Cairo. Nos hemos preguntado durante tanto tiempo qué fallaba, cómo podía ser que siendo ambos niños malditos, niños tarados, no lográramos la tregua. Los dos nos reconocimos por tener en la boca restos de esa inocencia que desgarramos, los dos supimos en algún instante que sabíamos qué se siente cuando eres niño y ya te quieres morir.

Entendí al mirarte que ambos somos fruto de lo sucio, pero yo sobreviví salvaje y tú lleno de fe. Yo gasté horas masturbándome hasta enfermar y tú las gastaste rezando. Yo pedí que me mataran y tú pediste una mujer buena, que te acunara como no te acunó tu madre.

Y ni tú me puedes matar, ni yo tengo brazos fuertes para ser refugio.

Y yo me sigo escondiendo en el baño para correrme llorando, y tú sigues rezando en silencio tratando de no mover los labios.

Y dices que nuestro amor es brutal porque ambos somos monstruos.

Y yo lo entiendo ahora, lejos, entiendo por qué duele tanto.

Ambos sangramos lo mismo
pero nos lamemos las heridas
en diferentes costados.

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