Thursday, 9 October 2014

Hogar


Soy una exiliada entre los malditos,
me da miedo mi casa porque es un hospital,
me da miedo el contagio que se esconde en el alimento,
en el agua,
en las manos.
Te has sentado en la mesa después de arrancar un cáncer
y dices que las migas blancas del pan parecen pus.
Basta ya, grito, pero no me escuchas,
estás sacudiéndote los muertos en la alfombra,
estás sacudiéndote los muertos sobre el pan.

Soy una exiliada entre los malditos,
soy la tumba de los malditos,
nadie bendice la mesa en esta casa
plagada de virus. 


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