Monday, 15 December 2014

La indigestión

Me duele el estómago por querer salvarme. Mira, he visto una mujer joven morir, justo hoy, a la hora de la merienda. Estaba tendida y era hermosa, pero le olía el vientre a muerte. La vida se le escaba gramo a gramo y yo me cubría la nariz con pañuelos que olían dulce, como los que utilizas para correrte cuando sueñas con mujeres parecidas. Quise rezar cuando llegué a casa pero sólo fui capaz de arrodillarme ante el váter. Expulsé la mujer joven, la pena y el miedo. Me  quedé vacía y entonces comí galletas hasta que mis manos y mi pelo olieron a masa y a almendras.

La salvación son las migas que manchan la mesa. Las recojo una a una, hasta que me duele tanto el estómago que olvido que la muerte es la vieja dama de esta casa.
Me lleno de grasa y de azúcar para llorarle a mi cuerpo feo, y no más a los muertos.


1 comment:

  1. me pregunto si algún día dejarás de sorprenderme con tus textos. sospecho que ya me sé la respuesta.

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