Friday, 23 January 2015

Merienda con amigas



Me he sentado con las chicas a merendar. 
Hay té frío que ha sobrado del desayuno de los pacientes y trozos de plátano medio oxidados que huelen a verano puro. Nos rodean veinte camas de enfermos conectados a sus máquinas de diálisis, todos dormitan, alguno incluso está en coma, todos ignoran que debajo de las batas blancas hay chicas que le están dando por culo a la muerte.

Una enfermera joven  saca una baraja vieja manchada de heparina y nos reparte las cartas. Jugamos sin mirar, jugamos por jugar, ninguna de nosotras quiere ganar absolutamente nada. Queremos quedarnos aquí, con nuestras bocas manchadas y nuestra fealdad joven. Masticamos despacio, tragamos té y nuestro vientre se hincha. Nos volvemos bellas y obscenas en comparación con los enfermos, bailamos entre tubos de sangre, seguimos el ritmo del latir de corazones rotos con los dedos manchados de azúcar. Le decimos hola a la muerte y le besamos los labios para dejarla con las ganas.
A veces el juego se acaba. A veces alguien muere y entonces nos callamos y alguna de nosotras llama para que retiren el cuerpo. La muerte suena a una cortina cerrada apresuradamente, huele al sudor de Jane.

Merienda con amigas, escribo en facebook, y lleno mi estado de corazones y caritas sonrientes. 

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I sat down with the girls to have tea.

There's cold tea left over from the patient's breakfast and pieces of half-oxidized banana that smell like pure summer. We're surrounded by twenty beds of patients connected to their dialysis machines, all slumber, one is even in a coma, all ignore that under the white coats are girls that are fucking death up the ass.

One young nurse pulls out an old deck of cards stained with heparin and deals them out. We play without looking, we play to play, none of us want to win anything at all. We want to stay here, with our stained faces and our young ugliness. We chew slowly, we swallow tea, and our belly swells. We turn beautiful and obscene compared to the sick, we dance between tubes of blood, we follow the rhythm of the beat of broken hearts with our sugar-covered fingers. We say hello to death and kiss it on the lips to leave it wanting more.
Sometimes the game ends. Sometimes someone dies and then we go quite and one of us calls for them to take away the body. Death sounds like a hastily closed curtain, it smells like Jane's sweat.

Tea with friends,
I write on Facebook, and I fill my status with hearts and smiley faces.

1 comment:

  1. Siempre tú.
    Siempre yo, aquí. Acercándome silenciosa con mis ojos.
    Fascinación, empatía.
    Y la melancolía.

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