Saturday, 7 March 2015

Desde los baños del hospital VIII

Hacía tiempo que no iba al centro de Nairobi y llegaba a casa oliendo a ella. Ese olor a puta que tienes, Nairobi, me llena el alma. Un mendigo pega su cara a la ventanilla tintada del coche y yo miro al frente y subo la música.  "Let me see you stripped down to the bone/ Let me hear you crying just for me."

Me pone triste mi casa llena de enfermos, así que salgo, para no confundir la pena con el amor. Tengo una alarma en el móvil: Tomar Profilaxis Post-Exposición. Mezclo las pastillas con zumo de frutas y trago dulce, trago fácil, trago pastillas como hojas de afeitar. Hace frío, las estaciones cambian de nuevo y yo sigo aquí pero distinta. Me he acostumbrado. Yazco con la muerte y le beso los labios por la mañana. Antes y después de lavarme los dientes. La muerte como espina dorsal.

Qué triste estás, dices. No, no es tristeza. Es educación. Ve a decirle a esa señora que su hijo se ha muerto con una sonrisa. Bromea. No, no. Una tiene que camuflarse. La tristeza se besa mejor que la crueldad. La tristeza se puede querer. Si te digo que al final el peso de la carne es el mismo, me mirarías espantado. Mira: El peso de la carne es el mismo. Un kilo de pollo. Un kilo de tu hijo. Un kilo de los gusanos que se comerán a tu hijo. ¿Ves? Quieres escupirme en la cara, no abrazarme. Así que digo: La muerte me pone triste, y así quizá me muerdas los labios y no esté tan sola.

¿Sabes lo que de verdad es triste? Que lo que me conmueve es lo precario. Me conmueve una bolsa de orina balanceándose como un mar. Me conmueven las niñas que empiezan a menstruar y se lavan en riveras de mierda. Me conmueven las enfermeras que llegan tarde. Me conmueve la vigilia. La leche de las madres derramada en el pasillo. Mi juventud yéndose por las letrinas. Y tú mirándome aterrado.

----------------------------------------------------------------

I hadn't been downtown in a long time, and I got home smelling of it. That smell of whore that you have, Nairobi, fills my soul. A beggar hits his face against the tinted window of the car and I turn up the music. "Let me see you stripped down to the bone/ Let me hear you crying just for me."

My home full of sick people makes me sad, so I go out, to not confuse sorrow with love. I have an alarm on my phone: Take Post-Exposure Prophylaxis. I mix the pills with fruit juice and I swallow sweet, I swallow easy, I swallow the pills like razor blades. It's cold, the seasons are changing again, and I am still here but different. I've gotten used to it. I lie with death and kiss her lips in the morning. Before and after brushing my teeth. Death like a spine.

How sad you are, you say. No, it's not sadness. It's good manners. Go and tell that woman that her child has died with a smile. Tell jokes. No, no. One must camouflage oneself. Sadness is kissed more often than cruelty. Sadness can be loved. If I tell you that in the end the weight of flesh is the same, you look at me terrified. Look: The weight of flesh is the same. One kilo of chicken. One kilo of your child. One kilo of the worms that will eat your child. See? You want to spit in my face, not hug me. So I tell you: Death makes me sad, and that way maybe you'll bite my lips and I won't be so alone.

You know what is really sad? That what moves me is the precarious. What moves me is a bag of urine rocking like the sea. Girls that start to menstruate and wash themselves in streams of shit. Nurses that get in late. What moves me is the vigil. The milk of the mothers spilled in the hallway. My youth leaving down the latrine. And you looking at me terrified.

2 comments:

  1. La tristeza lo ha invadido. Lo has conseguido.

    Un beso a través de todo.

    ReplyDelete
  2. Entresaco palabras que te pertenecen para acompañar a uno de mis collages. Lo comparto en mi tumblr y fb. Cualquier problema lo retiro. Gracias de antemano!

    ReplyDelete