Friday, 8 January 2016

Tengo veintiséis años y soy especialista en el dejarse ir. Especialista en la bestialidad de tocar cuerpos ya fríos, que ya no, que nunca más nada. Especialista en la vida mal dicha, así que mejor me vuelvo animal y sobrevivo y rompo cosas: las medias, la piel, y el albedrío. 
Escribo obsesivamente mi edad, escribo obsesivamente el dolor, escribo obsesivamente la muerte, escribo obsesivamente para imponerme a la vida y bailar por las noches en los pasillos del hospital sin que me pese la pena. 

El paciente de la 526 tenía unos dientes preciosos, como de animal hambriento, y llevaba muriéndose meses. 
-¿Qué quieres que te traiga?- le preguntaba susurrando cada mañana. -Chocolate -contestó hoy. Me avergoncé entonces de todo el chocolate que he engullido hasta enfermar, como una drogadicta enganchada a perder el control. 

Por la tarde, cuando llegué con una tableta de chocolate escondida en el bolsillo, el paciente de la 526 había muerto. La habitación estaba en silencio y las enfermeras le habían cubierto la cabeza con una sábana fina, fina como un límite, como la muerte. Me senté en una silla, al lado de la ventana, y observé a los buitres que sobrevolaban Nairobi mientras saboreaba en silencio una onza de chocolate. Había llegado tarde, como siempre. 

Lo peor de la muerte es el silencio de los cuerpos. La sangre estancada. Y que siempre, siempre, siempre me dejan sola. 

2 comments:

  1. No sabes cuánto pido poderte abrazar por fin. Porque sé que, para mi desgracia, jamás seré capaz de explicar que esa zozobra que cuentan tus palabras se convierte en alimento que nutre y envenena el alma. Así, a la vez. Que este espacio tuyo es, desde hace tanto, de los pocos donde la belleza araña y aún así deseas más.
    Un abrazo Eme.

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  2. Te acabo de descubrir, no sé cómo, y ha sido como una epifanía muy de catársis y de querer morir entre escalofríos. Tu vida me deja sin palabras, y la manera en la que la retratas con palabras me deja sin vida. Sé que eres una especialista en el dejarse ir, pero permíteme quedarme para conocerte un poco más. Un cálido abrazo.

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