Sunday, 21 August 2016

El amor reside en los gestos cotidianos, en ser cobijo, en el hábito raro de cuidar despacio, despacio. Consiste en vestir a quien desvistes del mismo modo; con la intensidad de la emboscada.

El amor fermenta la leche fresca que bebemos a morro. Convierte las fábulas de guerra en cuentos de héroes sedientos que se beben mi aliento, y me impiden narrar la muerte. No más muerte, por favor, ahora leche tibia, ahora el pan recién hecho sobre la mesa. 

El amor convierte la pérdida en recuerdos de vida. La madre cocina en silencio pasteles en el aniversario de la pérdida de su bebé. No dice nada. En la cena todos mastican amor y melancolía, por lo que pudo ser. Celebran los muertos que les viven por dentro. 

El padre viajó desde Holanda a Pakistán en coche. Lo hizo por amor. Movido por esa necesidad, esa violencia que le señalaba el camino. Salió bien. Salió bien.

Salió bien. 

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