Tuesday, 13 December 2016

Hay que empezar aboliendo la obligación a ser felices, sólo así se puede proclamar la libertad, con valentía, renunciando a las salidas de emergencia, al pan sin corteza, a la anestesia. 
Contemplar el acontecimiento tremendo que parte en dos tu vida, con serenidad, porque no importa. 
Adorar la tremenda libertad de ser miserable. Mirarte al espejo y nombrar las ojeras, nombrar la palidez de la piel, nombrar el desamor, aceptar ser un mapa de venas que conducen a la muerte. 

"Sé, y fue." (Corán 3:59)

Y fuimos carne libre, carne triste. 


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