Monday, 19 December 2016

No hay amor sin caída. No hay revolución sin amor, sin dios, sin fe.
He caído y me he manchado de barro,
la vida me ha salpicado y me ha arañado los ojos,
obligándome a caminar desorientada y ciega.
¿Es eso el amor?
Es amor ver el norte en cada coordenada a la que te diriges
buscando el hogar,
sin pensar que los mapas también mienten,
porque son obra de hombres cansados,
enamorados,
hambrientos.
Sin pensar que la palabra norte,
puede significar la promesa del otro,
y nunca la tuya.
Teniendo miedo a parir un niño sin tierra,
un niño exiliado,
llamado norte,
con piel del sur.



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