Sunday, 22 January 2017

He sobrevivido a la pena. Así, tan simple, respirando aunque asfixiada de miedo, de arrepentimiento, de vergüenza. He sobrevivido a una huida en la que he perdido años, alegría, sueños, algunos libros viejos y un par de cartas de amor.

He ganado una vida. La mía. En la que soy María, y nada más. Sin ser de nadie.

Lejos de la jaula de oro.

Ahora trabajo incansable, digo la paz, estudio la guerra, me mancho la mente de lenguas del desierto. Me mantengo fuerte, a pesar de que el alma que me crece en el vientre se comunica en náuseas y en daño. A pesar de que confundo su corazón con el mío, porque compartimos sangre, sendero, frío.

Y sé que amo la vida que viene, porque le deseo todas las noches libertad y fuerza, viaje y alegría. La soledad magnífica de la posibilidad del no. Que jamás se quede queriendo irse. Que nadie la llame mía. Que jamás quiera morirse de amor.


1 comment:

  1. Más que sobrevivir a la pena lo tuyo es vivir varias vidas.

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