Friday, 28 April 2017

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1. Una videoconferencia que conecta dos hemisferios, como si el mundo fuera hueco. Hablo firme sobre la mortalidad materna en Somalia en una sala de conferencias llena de hombres. Ellos discuten en dólares. Me muevo torpe; cada paso que doy es vida para mi hija, a cada paso que doy muere una mujer en aquella parte del mundo. Me pregunto si nadie es consciente de la realidad visceral y pegajosa que manejamos, si nadie más se da cuenta de la luz absoluta que emite la materia al desvanecerse.

La reunión ha sido un éxito.

2. Alguien me pide que describa la Mutilación Genital Femenina. Pasa una ambulancia silenciosa, su conductor bosteza en beneficio del miedo. Estoy cansada de diseccionar el daño. He explicado más veces la extirpación del clítoris que la posibilidad de la paz. La gente ama estremecerse de horror imaginando la cuchilla oxidada. A la gente le apasiona exclamar: "¡Qué terrible!" y relatar la experiencia durante la comida del domingo en la casa de los padres. Manchando la mutilación de miguitas de pan. Tragando la mutilación con un poco de vino.

3. Las noches me salvan. En el silencio soy sólo un mamífero. Mi pecho ya tiene leche; no lo cuento porque los hombres con los que trabajo sólo quieren saber de lo fructífero de las muertes que convierto en narrativa. La vida, si no es naufragio, hay que callarla.


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